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Tableros laminados: ventajas y usos adecuados en el mobiliario

El laminado es uno de los acabados más comunes y útiles para los distintos tipos de muebles. Las ventajas que siguen a utilizar tableros laminados en el mobiliario son muchas: precios asequibles, resistencia y durabilidad e infinidad de colores (blanco, negro, gris, etc.), patrones, tipos y materiales (madera, papel, aluminio…).

Los laminados se confeccionan pegando con cola caliente y bajo presión capas de papel plano y resinas plásticas. Pueden aplicarse sobre tableros MDF, sobre tableros aglomerados o sobre tableros y tablas ligeras, según la presión a la que se someta. Además de para tableros, estas estructuras laminadas también pueden emplearse en vigas o viguetas.

Principalmente existen dos tipos de laminados: los HPL, que son los más comunes, y los laminados de baja presión o LPL, que son menos frecuentes y también menos duraderos.

De todos modos, es importante que, antes de adquirir un tablero laminado, pienses con calma cuáles son tus necesidades, tus expectativas y el presupuesto del que dispones. Un tablero situado en el exterior no necesitará el mismo laminado que otro ubicado en interior, así como tampoco serán los mismos requisitos los de un tablero colocado en posición vertical que los de otro instalado en horizontal.

¿Cuáles son las ventajas de los tableros laminados?

Dependiendo del tablero y el material, los beneficios del laminado pueden variar. No obstante, las ventajas superan ampliamente los inconvenientes. El laminado destaca, principalmente, por su resistencia ante los golpes, arañazos y otras tensiones. Su precio asequible es otro de los factores que debe tenerse en cuenta.

Los muebles laminados, ya sean de madera u otros materiales, muestran un fantástico aguante ante el desgaste. Son, además, impermeables y resistentes a la humedad. También aguantan el calor, aunque, eso sí, no en altísimas proporciones (los laminados de HPL toleran unas temperaturas no superiores a los 180 grados).

Por otro lado, los muebles laminados son muy higiénicos, pues resisten la cal y además son muy fáciles de limpiar (un paño húmedo o agua con jabón sería suficiente para dejar el mobiliario impoluto). Los laminados son también recomendables para muebles situados en el exterior, ya que resisten bien los efectos que conlleva la prolongada exposición a la luz solar.

Usos adecuados en el mobiliario

Gracias a sus variadas características y ventajas, el laminado es cada vez más habitual en el mercado del mueble. Como hemos visto, los laminados son prácticos y muy resistentes. Pero, además, la oferta estética disponible es amplísima. 

Los muebles pueden laminarse con materiales como la madera, el aluminio, la antracita o el lino. En la web de Foldeco puedes consultar las diferentes opciones de laminados a medida. El grosor más habitual para los laminados es de 0.6mm, pero también pueden hallarse láminas de 1.2mm o incluso de 2cm, denominados compactos. 

A la hora de laminar tus muebles debes tener en cuenta que el laminado HPL es la opción más adecuada para las superficies horizontales que vayan a estar expuestas a tensiones notables. Por cierto, el laminado HPL estratificado es la evolución del primero, pues mantiene sus características, pero además se le añaden otras ventajas como la sensibilidad al calor o la impermeabilidad. El laminado HPL estratificado es especialmente adecuado para lugares como las cocinas.

Como son muy duraderos y aguantan bien los arañazos, los tableros y muebles laminados son principalmente recomendables para lugares como la cocina, los armarios del baño y el mobiliario de las habitaciones de niños. Sin embargo, pueden emplearse en cualquier parte del hogar y otros lugares.

Por último, según el efecto estético que se desee pueden considerarse los siguientes tipos de laminados:

  • Laminados de colores (blanco, negro, gris o cualquier otro color)
  • Laminados brillantes o mate.
  • Laminados que reproducen la madera (haya, roble, sapelli, etc.). 
  • Laminados texturizados, es decir, que reproducen de manera fiel texturas como el cemento, el mármol, la piedra o diferentes materiales textiles, generando una sensación de rugosidad y esponjosidad.